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La hazaña de
Matilde y Gustavo
Dr. Eduardo Muñoz Serpa
| Hacer algo a cabalidad
es difícil. Intentarlo en Colombia tiene muchos
obstáculos; pero llevarlo a cabo en Santander contra
viento y marea, eso es una hazaña. En 1977 Matilde
González Uscátegui y su esposo, Gustavo Salazar Gómez, a
brazo partido, con obsesión, decidieron crear un colegio
en Santander, con el anhelo de en él impartir educación
de la más alta calidad. Y a ello se dedicaron sin
desmayo. |
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Lograr construir una planta
física como la que soñaron no fue fácil; demandó tiempo y
esfuerzo económico. Volver realidad el modelo educativo que
tenían en mente exigió dedicación, disciplina, equivocarse,
enmendar sobre la marcha, poner oídos sordos a comentarios sin
fundamento y perseverar sin desmayo durante más de 30 años
continuos. Hasta allí, ese es el reto de todos los que deciden
hacer algo por sí mismos, sin pertenecer a las “roscas” que se
mueven en los sanedrines donde se ejerce el poder.
Pero lo titánico es intentarlo
entre santandereanos, donde sin desmayo nos dedicamos a dudar de
todo lo que se hace en estas breñas y sin dificultad a cada
esfuerzo le creamos, paralelamente, una leyenda negra.
La obra de Matilde y Gustavo no
podía ser la excepción. La calidad educativa del colegio, la
meta de excelencia académica buscada, tenía que chocar con esa
idea de que a nuestros hijos no se les debe exigir
educativamente sino tratarlos como lo hacen en los restaurantes,
donde la misión es complacer a los clientes y acceder a sus
caprichos. Así, quienes se fueron quedando en el camino
edificaron un castillo de arena y “mala leche” sobre el nivel de
exigencia en las aulas e inflaron una inexacta leyenda negra.
Y mientras la envidia luchaba
por suplantar a la realidad, los resultados obtenidos por sus
estudiantes comenzaron a florecer. Quienes llevamos décadas
vinculados a la vida universitaria somos testigos de cómo con el
correr del tiempo, las mejores universidades de Bogotá empezaron
a buscar que los bachilleres de La Quinta del Puente fueran
primíparos en sus aulas, pues su nivel de conocimientos es
prenda de garantía de rendimiento académico.
Hoy nadie desconoce el
excelente nivel de la educación que imparte dicho colegio. Año
tras año sus estudiantes obtienen inmejorables resultados en las
pruebas del Icfes, la institución sobresale entre los casi cien
mil que hay en Colombia y sus egresados lo corroboran en las
universidades.
Este año la tarea llegó a la
cima. La Quinta del Puente obtuvo el primer puesto entre los
colegios del país, así en algunos corrillos bumangueses, de esos
donde todo triunfo ajeno se pone en duda, al comentarse tal
hecho los de siempre digan “…pero…”.
Vanguardia
Liberal 24 de noviembre de 2009 |